Donar sangre me ha cambiado la vida y de que manera, pues cuando en marzo llamaron urgente a nuestro refugio APANOT, para un donante de sangre me alisté sin dudar y hasta me porté bien pues a pesar del tamaño de la aguja (que si importa por cierto), ni mordí ni hizo falta bozal y doné mi sangre a un perrito que tenía una grave anemia y debía ser operado de un tumor de bazo y no supe mas de aquel cane y su dueña hasta que que ahora en Agosto volvió a por mi y esta vez no para un paseo o extracción alguna sino para siempre y aunque su pequeño murió unos meses mas tarde de esa penosa enfermedad, mi voluntad y altruismo fue recompensada, así que cánidos y félidos del mundo, aunque hayan personas como la que me abandonó, como Rajoy o pero aún como Donald Trump, por favor seguid confiando en el ser humano.
Cariñosamente Peña (mi nuevo nombre que aunque raro, en libertad mola) y os dejo que tengo prisa por jugar, saltar, correr, ladrar, romper el sofá y hacer todas esas cosas que los perros felices se supone que hacen y quiero descubrir.


